
Si quiero adoptar un perro, ¿qué debo tener en cuenta?
Este es un caso que debemos meditar antes de tomar una decisión en firme, tanto para no hacerlo en caso de pena de cara al animal, como de hacerlo para adoptarlo. Si la segunda decisión fuera la nuestra, lo primero que debemos es pensar en la relación que vamos a tener con ese miembro que introduciremos en nuestros hogares; que le podemos aportar como salidas, tiempo que le vamos a emplear y la raza a la que nos orientaremos teniendo en cuenta si ya anteriormente hemos tenido algún otro perro. Para una familia primeriza es aconsejable adoptar un perro dócil, tranquilo y hembra a ser posible ya que son normalmente más dóciles y fáciles de educar porque son más bajos sus niveles de dominancia territorial entre otros. Tendremos que tener en cuenta (bastante) el nivel de actividad que le vamos a facilitar, ya que en el supuesto de que sea una persona mayor quien lo hiciera, a priori, tendría menos facilidad para darle una dosis mayor de actividad como es de entender.
Ante todo, siempre tenemos que tener en cuenta que estos animalitos, cuando los recogemos de un albergue, perrera o asociación, no sabemos de ellos mas datos de los que nos son aportados en dicha instalación, que por lo general (por desgracia) son pocos, por tanto tendremos que darles muchísima dosis de cariño y confianza de cara a nosotros ya que es posiblemente una carencia importante en casi todos ellos.
Sin embargo son incontables los propietarios que afirman ese amor prácticamente inmediato que es de notar por parte del animal de cara a la familia o propietario y prácticamente nulos (por no decir ninguno) los que niegan esta entrega total.
Personalmente, os animo a que si no queréis una raza por un motivo concreto, que lo que deseáis es tener algo mas que una mascota os decidáis por esta opción perfectamente acertada.
¿Por qué mi perro no vale para hacer lo mismo que otros?
Nunca debemos esperar nada de nuestro perro, sino aceptarle como es. La raza, nos da unos indicios de cómo es el perro, pero el ejemplar siempre prima por encima de la raza.
Podemos tener una raza de perro que “es de guarda”, pero a nuestro pesar (pongamos por caso), no nos desarrolla ese estímulo y no muestra ningún tipo de cambio de aptitud cuando a priori si lo debería hacer. Cada perro es un mundo totalmente aparte de otro ejemplar, y por supuesto, nunca comparable.
Si cogieramos dos hermanos de la misma camada, y realizásemos exactamente lo mismo con ambos, no tardaríamos mucho tiempo es percatarnos de que cada uno anda un camino no igual al otro. A cada uno, les va afectando los problemas que se les presenta de una u otra forma, y porque no decir, que se van formando así la personalidad independiente de cada cual.
Este es el motivo que podemos encontrarnos con un bearde collie que no desarrolle su instinto de pastoreo, o con un pastor alemán, que poco más que les pusiera un café para recibir a alguien cuando pase por nuestra puerta.
¿Hasta qué punto es ético sacrificar a un perro?
Sin duda alguna, esta es la peor elección por la que tendrá que pasar cualquier dueño si se le presentase dicha opción. Lo primero que una persona se debe plantear en el caso citado, es la necesidad del cual: ¿es por su bien?
Quisiera evitar cualquier tipo de comentario al respecto de este tipo de decisión cuando la causa de tal no va mas lejos de algún termino que no sea el estrictamente necesario para el bien del animal o en todo lugar una salida totalmente necesaria ante una situación de alerta por algún comportamiento negativo que por supuesto, haya pasado anteriormente por un especialista de educación canina.
Es la propia naturaleza la que nos dice que los amos por ley de vida son los que deberán enterrar a sus mascotas, como si hiciéramos la comparativa de un hijo con su padre, y con esta situación nunca deseada debemos de contar algún día, que nadie desea que llegue.
A la pregunta de que ¿hasta que punto es ético sacrificar a un perro? debemos ser nosotros mismos los que tengamos una ética correcta de cara a ello, o mejor dicho, a ellos: los perros en este caso. Cada opinión es particular, pero por favor, si se llega a esta decisión porque ya no podemos atender a nuestro perro, cambio radical de vida ó miedo ante alguna situación que pueda ocurrir, piense antes de una barbarie de este calibre, que seguro hay personas que estarían encantadas de ocuparse de ese animal.
Al igual que me declaro defensor por los cuatro costados de los animales, soy el primero en asentar la eutanasia de un perro para que este no sufra en algo que no pueda ser tratado.
¿Existe riesgo si dejo a mi perro en el coche?
¿Hasta que punto tenemos que tener precaución cuando dejamos a nuestro perro en el interior del vehículo? Pues la verdad es que toda precaución es poca. Tenemos que tener muchísimo cuidado con varios factores pero sobre todo con lo que concierne a la temperatura que pueda llegar a alcanzar el interior de nuestro coche. Muchos por desgracia son los perros que sufren algún tipo de golpe de calor causándoles síntomas irreversibles o incluso la muerte (Ver GOLPE DE CALOR Art. Veterinario).
Siempre que por alguna circunstancia tenemos que dejar a nuestro perro en el interior del vehículo, intentaremos que sea a la sombra y con la máxima ventilación que nos sea posible, incluso si pudiéramos nunca estaría de más la posibilidad de dejarles algo de agua. Si nos viéramos obligado a esto, deberemos de reducir su instancia al mínimo tiempo posible.
También (raramente vez) no son hechos aislados cuando nos encontramos con casos de desalmados que aprovechan ese momento de soledad del animal, para acceder de alguna forma al interior del vehículo y se apropian de ellos como si de un muñeco se tratara. Por favor, toda persona que vea alguna circunstancia que pueda inducir a ello, pongalo en conocimimiento de las autoridades correspondientes.
¿Qué conseguimos con educar a nuestro perro?
Conseguiremos disfrutar de nuestro compañero peludo a un 100%. Pasaremos de lo que es una obligación y una carga al placer de tener un amigo y aliado con el cual nos podamos comunicar y de esta forma disfrutar del mejor amigo del hombre: “el perro”.
Ellos, han pasado en la sociedad de ser algo puramente utilitario, a ser además un miembro adicional en la familia, motivo perfectamente comprensible para saber sacar el máximo provecho de ellos a nuestro lado.
Desde la agresividad más alta, miedos, perros fumistas, etc…hasta los que no presentan ningún problema a priori, para que una buena educación, cambie siempre a positivo esa relación en el vínculo perro-dueño.
¿Cuál es la mejor edad para educar a un perro?
Partiendo de la base que el 70 % de las personas recurren a un adiestramiento cuando surge algún problema o no consigue hacerse con su perro (cosa prácticamente imposible de pronosticar), la edad idónea para la educación de un perro, está entre los 4 meses hasta el primer año.
Después o antes de este periodo también se pueden modificar las conductas indeseadas por nuestro perro, pero debemos contar con los vicios adquiridos de nuestros amigos.